Una Mirada Estratégica a la Responsabilidad Social de la Empresa

Bustos, Á

Columna publicada el viernes 23  de agosto 2019 en El Mercurio.

Hace unas semanas, le comenté a un profesional de vasta trayectoria sobre la relevancia que hoy en día tiene la responsabilidad social empresarial (RSE) en Chile, su respuesta casi natural fue: “¿Responsabilidad social? ¿Te refieres a donaciones y filantropía?”. Esta reacción me hizo notar que aún en nuestro medio es muy común entender la RSE como un gasto realizado por razones éticas, legales o de imagen que difícilmente mejora los resultados financieros de una empresa. Es decir, la RSE es una práctica defensiva que, en el mejor de los casos, asegura contra accidentes o escándalos futuros.

Muy por el contrario, en los últimos 15 años, la estrategia de empresas ha desarrollado nuevas formas de entender la RSE, ya no como una práctica defensiva sino como una comprometida con la creación de valor de largo plazo. Porter y Kramer explican cómo la RSE es una oportunidad para alcanzar ventajas competitivas. Por ejemplo, una firma comprometida con la sustentabilidad atrae a más consumidores (estándares de ropa comercializada por Patagonia), y una firma comprometida con el bienestar aumenta su eficiencia productiva (programas de Johnson & Johnson para ayudar a sus empleados a dejar de fumar). La simbiosis entre empresa y entorno implica que las empresas se benefician de un mejor entorno (Microsoft invirtiendo en educación especializada en computación) pero el entorno también se beneficia de empresas más prósperas (Nestlé invirtiendo en tecnología y condiciones de vida en regiones de India donde produce leche).

Muchos pueden considerar que estas ideas se alejan de la realidad nacional. Sin embargo, en Chile ya existen numerosas empresas que aplican una mirada estratégica a la RSE. El Work-Café de Santander no solo es una inversión que atrae más clientes, sino que también provee un espacio de trabajo para ciudadanos (genera una externalidad positiva). Algramo no solo busca rentas privadas, sino que también ofrece productos a granel a segmentos de la sociedad que no son atractivos para proveedores de escala (corrige una imperfección de mercado). Es cierto que existe un desafío para que más empresas chilenas acepten la RSE como una actividad que al mismo tiempo crea valor privado y social, pero no es menos cierto que la experiencia internacional señala una clara tendencia de avanzar en esa dirección.