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Presidenta Ejecutiva de la Fundación Carlos Vial Espantoso: “Innovar desde adentro”.

Si bien existe consenso en que la robotización, la llamada cuarta revolución industrial que se instala con fuerza en los países desarrollados, impulsará el crecimiento económico mundial. No debemos perder de vista nuestra realidad y el reto de promover la innovación y el crecimiento desde adentro de nuestras empresas, sin esperar que el impacto de tendencias mundiales ni las definiciones gubernamentales se hagan cargo de catapultar nuestro desarrollo.

Crecer desde adentro es promover la innovación desde los propios trabajadores, abriendo, fomentando e invirtiendo en buenas ideas que generen valor y que motiven nuevas fuentes de empleo, que no sean rutinarias o repetitivas, ya que esos son puestos de trabajo en vías de extinción.

Esto que parece tan simple tiene enormes desafíos para su implementación, partiendo por la confusión que genera. Hoy vemos cómo se gastan recursos financieros, humanos y organizativos desde el ámbito público y privado para fomentar el emprendimiento. Emprender no es necesariamente innovar y tampoco garantiza la creación de empleo o el crecimiento de las empresas, si este beneficia a muy pocos y a largo plazo.

La verdadera innovación se produce con ideas de alto impacto que rompen paradigmas, desafían y transforman radicalmente el ciclo vital de una empresa. Cuando esas innovaciones se originan en las grandes compañías, son grandes también las implicancias porque se genera mayor empleo, mayor inversión y mayor capital financiero y social para las comunidades donde están insertas.

Lo vimos en la empresa Terminal Puerto Arica que obtuvo el Premio Carlos Vial Espantoso 2017. En gran parte lo recibió por sus iniciativas de innovación con sus trabajadores. Por ejemplo, observaron que los camiones que trasladaban la carga desde Bolivia aumentaban la velocidad, desde pasada la aduana hasta el puerto, para estar entre los primeros para ser atendidos, produciendo accidentes y atochamientos en la arteria principal de la ciudad.

Ellos mismos lograron bajar la accidentabilidad de sus clientes (camiones provenientes de Bolivia), disminuyeron la congestión en la ciudad y brindaron mejores condiciones de descanso a los chóferes a través de una innovación que erradicó la competencia por quién llegaba primero al puerto.

Ejemplos hay cientos. Esto se logra cuando la empresa abre espacios para escuchar, reconocer e implementar idea de quienes están en la operación misma y son capaces de observar e imaginar. No es trivial que, según estudios del economista Xavier Sala-i-Martín, el 72% de las ideas vengan de los trabajadores y el 20% de personas comunes y corrientes. Solo un 8% viene del I+D.

El camino es claro, debemos generar las condiciones dentro de la empresa para crear ambientes que desencadenen una dinámica de innovación.

**Columna escrita por la Presidenta Ejecutiva de la Fundación Carlos Vial Espantoso, María Isabel Vial, en el diario El Mercurio.